Authorized customer service for frequency inverters from Berges electronic GmbHDanfoss Logo  Vacon Logo 

 

                                  

 

Escupire.sobre.sus.tumbas.capitulo.28 [ WORKING ✧ ]

Salieron al frío como dos sombras que hubieran olvidado sus cuerpos. El coche los esperaba, negro como un ataúd con ruedas. Anderson encendió el motor y el rugido fue un juramento.

Lucy tomó su abrigo. No dijo nada más. No hacía falta. Escupire.Sobre.Sus.Tumbas.Capitulo.28

El reloj de la pared marcaba las tres de la madrugada cuando Anderson sintió que la tierra se abría bajo sus pies. No una tierra literal, sino el suelo podrido de una ciudad que lo había visto nacer y que ahora lo quería muerto. La lluvia, fina como un velo de gasolina, empapaba los cristales rotos de la ventana del motel. Olía a humedad, a tabaco rancio y a la sangre que aún no había derramado. Salieron al frío como dos sombras que hubieran

Lucy guardó silencio. Fuera, un perro ladró a la nada. Lucy tomó su abrigo

El décimo nombre era el peor de todos. No el más fuerte, ni el más rico, sino el más astuto. El juez Harwick. El hombre que había archivado el caso, que había declarado la muerte de Mary como "suicidio en estado de embriaguez". El mismo juez que, tres años atrás, había absuelto a los nueve por falta de pruebas. Anderson lo sabía. Sabía que Harwick había recibido dinero, tierras, y el silencio de una ciudad entera a cambio de firmar la sentencia.

—Entonces ¿por qué vas?

Mañana, pensó Anderson mientras el coche se perdía entre la niebla, mañana el juez sabrá lo que duele ahogarse en tierra firme.

 

We use cookies on our website. Some of them are essential for the operation of the site, while others help us to improve this site and the user experience (tracking cookies). You can decide for yourself whether you want to allow cookies or not. Please note that if you reject them, you may not be able to use all the functionalities of the site.